Cirugía Refractiva (Lasik Miopía)

Hasta hace pocos años los defectos refractivos, miopía, hipermetropía y astigmatismo, solo podían corregirse utilizando gafas o lentes de contacto. Las gafas suelen provocar aberraciones visuales, limitaciones en el campo de visión y en muchas ocasiones resultan incómodas o antiestéticas. Por otro lado las lentes de contacto, en un número importante de portadores no son bien toleradas, o surgen problemas a la hora de cumplir las necesarias medidas de higiene y mantenimiento. Actualmente estos defectos refractivos pueden corregirse utilizando uno de los más significativos avances tecnológicos dentro de la oftalmología, el Láser Excimer.

Técnica Quirúrgica

El LASIK (Laser Assisted in Situ Keratomileusis) es la técnica quirúrgica que utilizamos en la mayoría de nuestros pacientes y consta de tres pasos fundamentales:

  • Paso 1: Previa instilación de un colirio anestésico, se realiza un colgajo corneal con la ayuda de un anillo de succión y un aparato denominado microqueratomo automático.
  • Paso 2: Se levanta el colgajo corneal quedando expuestas las capas internas de la cornea.
  • Paso 3: Se activa el Láser Excimer que actúa sobre estas capas moldeándo la cornea de forma homogénea y eliminando los errores de refracción. A continuación se repone el colgajo corneal sin necesidad de suturas.

Indicaciones

Esta intervención debe realizarse en centros cualificados y por oftalmólogos con experiencia. Antes de su indicación formal se efectúa un examen oftalmológico completo que incluya, refracción, presión intraocular, campimetría, fondo de ojo, paquimetría y topografía corneal, para determinar si el paciente padece alguna enfermedad o alteración que contraindique la intervención, de esta manera reducimos drásticamente la posibilidad de complicaciones.

En términos generales el paciente debe reunir una serie de condiciones para ser candidato a la intervención:

  • Tener más de 18 años de edad.
  • Ser miope de 1 a 8 dioptrías o hipermétrope de 1 a 5 dioptrías con o sin astigmatismo asociado.
  • El defecto refractivo debe mantenerse estable durante al menos un año antes de la intervención.

Evolución y recuperación

La mayoría de los pacientes refieren visión borrosa inmediatamente después de la cirugía, sin embargo esta situación irá mejorando al cabo de unas cuantas horas, y transcurridos 2 ó 3 días ya se alcanza una buena visión.
Es habitual que durante las primeras horas de la intervención el paciente tenga los ojos ligeramente enrojecidos y con sensación de “arenilla”. No obstante estas molestias son leves y se controlan con la instilación de colirios antiinflamatorios y lágrimas artificiales.

Dr. Gustavo Vincent Pérez

 

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