¿Qué es el Glaucoma?

Dr. Gustavo Vincent

El glaucoma es una enfermedad ocular que produce una pérdida de visión de manera gradual, sin que necesariamente la persona experimente síntomas relevantes. Si no se instaura el tratamiento apropiado, el glaucoma puede llevar a la ceguera. Sin embargo hay una buena noticia, y es que realizando  exámenes oftalmológicos periódicos, se puede detectar la enfermedad de manera precoz y con el tratamiento adecuado preservar la visión. Si ya se ha producido algún tipo de daño en determinadas estructuras oculares, el tratamiento puede detener dicha progresión.

 Cómo funciona el ojo:

Para poder entender  el glaucoma, primero debemos tener cierta idea de cómo funciona el ojo humano. La gráfica que mostramos identifica las partes más importantes de su ojo:

La capa rígida que confiere el color blanco del ojo se llama esclera, su función principal es proteger el globo ocular. Por delante de esa capa se puede observar  una membrana transparente  y delicada llamada conjuntiva, que cubre la esclera visible en su totalidad. En la porción más anterior del ojo se encuentra la córnea, que es la parte transparente de la cubierta protectora del órgano y que permite que entre la luz hacia el interior.

El iris es la estructura que confiere los diferentes colores que presentan los ojos (marrón, verde, azul, etc.). Tiene la capacidad de contraerse y dilatarse para que la pupila regule la cantidad adecuada de luz que entra al ojo, como si fuera el diafragma de una cámara fotográfica. Estos estímulos luminosos se dirigen al cristalino que actúa como una lente, enfocándolas sobre la retina que es la capa que recubre la parte interna del ojo. Las fibras nerviosas de la retina transmiten la luz y las imágenes al cerebro por medio del nervio óptico.

La parte anterior del ojo está llena de un líquido transparente llamado humor acuoso, que se produce en el cuerpo ciliar y le da la consistencia al globo ocular.  El humor acuoso circula por la pupila y sale del ojo a través de un sistema de drenaje, formado por una malla de pequeños canales ubicados en el ángulo que forma el iris con la córnea.

Si la producción y el drenaje del humor acuoso es adecuado, la presión del ojo se mantiene a un nivel normal. La presión intraocular o PIO, depende de la cantidad de fluido que se encuentre dentro del mismo. Si el sistema de drenaje funciona adecuadamente, el fluido saldrá libremente sin acumularse. Por otro lado, si el humor acuoso se produce en cantidades adecuadas habrá un equilibrio que determinará que la PIO se mantenga estable.

 El  ojo y el Glaucoma:

En la mayoría de los diferentes  tipos de glaucoma, se produce una alteración en  el sistema de drenaje, que trae como consecuencia una obstrucción en la salida del humor acuoso, que se acumula dentro del ojo generando un aumento de la presión intraocular.

Más de un millón de fibras nerviosas provenientes de la retina salen de ella a través de una estructura denominada disco óptico o papila, para a continuación constituir el nervio óptico, que es el responsable de transmitir los estímulos visuales hacia el cerebro. En la medida que aumenta la presión intraocular esas fibras nerviosas que son muy sensibles empiezan a degenerar, y  si se mantiene la presión elevada mueren, resultando una pérdida de visión irreversible.

 Síntomas: 

El glaucoma suele afectar  ambos ojos, pero por lo general la presión intraocular se empieza a elevar primero en un ojo, si se producen daños, pueden causar cambios graduales en la visión. Con frecuencia, la visión periférica (lateral) se afecta inicialmente, por esta razón los cambios visuales suelen ser mínimos y pasar desapercibidos. Con el tiempo la pérdida de visión periférica se incrementa y si la presión ocular no se controla adecuadamente podrá afectar la visión central y en fases más tardías, ceguera.

En los tipos menos frecuentes de glaucoma se pueden presentar síntomas más evidentes, como visión borrosa, dolor ocular, cefaleas, náuseas, vómitos, halos alrededor las luces e incluso pérdida repentina de visión.

Diagnóstico:

Ante una sospecha de glaucoma, su oftalmólogo revisará su historia clínica y realizará un examen integral de la visión. También están indicados los siguientes exámenes:

  • Tonometría, para valorar la presión intraocular.
  • Campimetría computarizada, para analizar posibles alteraciones del campo visual.
  • Paquimetría, para valorar el grosor corneal.
  • Gonioscopía, para inspeccionar el ángulo de drenaje.
  • Pruebas de imagen (OCT, GDX, HRT), para analizar posibles daños del nervio óptico.

Tratamiento:

Una vez el glaucoma ha producido un daño en el nervio óptico, este no se puede revertir. Sin embargo un tratamiento adecuado y controles periódicos pueden ralentizar o detener  la progresión de estos daños, especialmente si la enfermedad se encuentra en fases tempranas.

El tratamiento de primera elección para el glaucoma es base de colirios (gotas), con la finalidad de disminuir la presión ocular, ya sea  mejorando  el drenaje del humor acuoso y/o disminuyendo su producción. Dependiendo del valor de la presión ocular que se desea obtener, puede ser necesario administra más de un colirio.

Entre los tratamientos antiglaucomatosos utilizados con más frecuencia destacan:

  • Análogos de las Prostaglandinas: Disminuyen la presión ocular al aumentar  la salida del humor acuoso. Los medicamentos de esta categoría incluyen latanoprost, travoprost, bimatoprost, etc. La dosis habitual es 1 gota cada 24 horas.
  • Betabloqueantes: Disminuyen la presión ocular al reducir la producción de humor acuoso. Este grupo incluye el timolol y el betaxolol. La dosis habitual es 1 gota cada 12 horas.
  • Agonistas alfa adrenérgicos. Reducen la producción de humor acuoso y aumentan el drenaje. Entre estos tenemos la apraclonidina y la brimonidina.  La dosis habitual es 1 gota cada 12 horas.
  • Inhibidores de la anhidrasa carbónica. Su mecanismo de acción es la reducción de la producción humor acuoso. Algunos ejemplos son dorzolamida y brinzolamida. La dosis habitual es 1 gota cada 12 horas.

 Cirugía y otros tratamientos:

Otras opciones de tratamiento pueden ser la terapia con láser y varios procedimientos quirúrgicos. Las siguientes técnicas tienen el objetivo de mejorar el drenaje del humor acuoso, lo cual disminuye la presión intraocular:

  • Terapia con láser. La trabeculoplastia con láser puede ser una opción. El procedimiento consiste en dilatar la abertura de los canales obstruidos en la malla trabecular, facilitando de esa manera la salida del humor acuoso.
  • Cirugía de filtración. Es un procedimiento quirúrgico llamado Trabeculectomía, con el que se crea un pequeño orificio en la esclera y se extrae parte de la malla trabecular creando una nueva vía de drenaje del humor acuoso.
  • Válvulas de drenaje. En esta intervención se inserta una pequeña válvula que se comunica al exterior del ojo por un diminuto tubo, creando de esta manera un nuevo punto de drenaje del humor acuoso.

Prevención del Glaucoma:

Para realizar una adecuada prevención del glaucoma se debe priorizar a los siguientes grupos de pacientes:

  • Personas con familiares directos que hayan padecido Glaucoma.
  • Mayores de 60 años.
  • Hispanos de edad avanzada.
  • Personas de ascendencia africana.
  • Diabéticos.
  • Que usen corticoides de manera prolongada.

En líneas generales los oftalmólogos recomendamos realizar controles oftalmológicos cada 1 o 2 años especialmente a partir de los 35 años de edad.

Cedilás Oftalmología

COVID-19: Uso de mascarilla y ojo seco

 

Muchos pacientes que acuden a nuestra consulta en estos días se quejan de sequedad ocular, así como de sensación de cuerpo extraño o de tener «tierra en los ojos». El ojo seco se produce por una falta de lágrimas o cuando esta se evapora más rápido de lo normal. Los que padecían esta alteración antes de la Covid-19 han visto cómo sus síntomas han empeorado. También se ha producido un importante aumento de ojo seco en niños y adolescentes como consecuencia de las muchas horas que pasan delante de pantallas.

La distancia social y el uso generalizado de mascarillas, han demostrado ser dos de las medidas más efectivas para protegerse del contagio por coronavirus y frenar la pandemia. Es obligatorio utilizar las mascarillas en todos los locales cerrados y cuando no se pueda garantizar la distancia social de al menos dos metros.

Debe tenerse en cuenta que los bordes y aristas de las mascarillas son duros y fabricadas a base de papel o fibra tratada, por esta razón, cuando nos la colocamos, se ha de vigilar la posición de la parte superior, ya que existe la posibilidad de que contacte con la superficie ocular sobre todo mientras hablamos. Este roce puede llegar a provocar erosiones corneales y conjuntivales, o bien resultar incómodas y en ocasiones no muy bien toleradas.

Por otro lado, a los pacientes con problemas respiratorios previos, les resulta difícil respirar  mientras la llevan y necesitan sacárselas con frecuencia. Además son  particularmente incómodas para los que usan gafas, debido a que se empañan y ensucian constantemente, pues el aire expirado sube por el espacio que queda entre  la nariz y la mascarilla y al ser más caliente y húmedo, empañan los cristales.

Pero el problema principal asociado a la mascarilla consiste, en que el flujo de aire ascendente acelera la evaporación de las lágrimas. La película lagrimal tiene una capa lipídica de protección, que retrasa la evaporación natural de los líquidos. Un flujo de aire húmedo y caliente, desestabiliza esa capa protectora y aumenta la evaporación de la película lagrimal natural, provocando los síntomas clásicos de ojo seco y sensación de cuerpo extraño.

Para intentar paliar este problema, debemos utilizar frecuentemente lágrimas artificiales. Es una medida básica que puede prevenir molestias y evitar alteraciones en la córnea y en la conjuntiva. Otra medida que puede ayudar es, colocar la mascarilla de tal forma que el aire expirado pueda salir por los laterales o por la parte inferior. A veces esta maniobra se dificulta dependiendo del tipo de mascarilla utilizada. Finalmente recomendamos mejorar  la humectación del ambiente en lugares cerrados, mediante humidificadores o colocando recipientes con agua para crear una superficie húmeda y de esta manera evitar la desecación.

Dr. Gustavo Vincent Pérez

Cedilás Oftalmología

 

La fatiga visual, un síndrome ocular global

 

Es una realidad que cada vez con más frecuencia las pantallas de diversos equipos y herramientas de trabajo como ordenadores, smartphones y tabletas, ocupan un lugar de protagonismo en la vida cotidiana de las personas. Y también es cierto que la inclusión de estas tecnologías se traduce en un avance importante en las comunicaciones y en la agilización del trabajo cotidiano.

Sin embargo, el uso excesivo de estos aparatos aumenta las posibilidades de desarrollar fatiga visual o astenopia, patología catalogada como el síndrome del mundo contemporáneo, ya que se trata de un conjunto de síntomas provocados por la alta exposición de los ojos a dichos equipos.

De hecho, la fatiga visual es ya una afección reconocida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dentro del grupo de enfermedades laborales. Diversos estudios estiman que esta patología constituye el problema laboral más frecuente en los países desarrollados, sin duda por el uso extendido de la visión próxima y las pantallas digitales en los centros de trabajo.

Parpadear para lubricar

La función visual es una actividad en la que se hace necesaria la conjunción de muchos y variados factores. En ocasiones, aunque la agudeza visual es correcta, se tiene la sensación de que la visión no es cómoda, sobre todo, en distancias cortas o intermedias, esta sintomatología con frecuencia es debida a la astenopia. A pesar de que este término significa visión débil, no se refiere a la disminución de la función visual propiamente, sino a las molestias causadas por un esfuerzo voluntario del aparato visual para acomodar y ajustar la visión.

Según los expertos, las personas que trabajan con pantallas, disminuyen considerablemente la frecuencia de parpadeo, el cual tiene como principal función lubricar el ojo. El ritmo normal de parpadeo es de una media de 20 veces por minutos, sin embargo cuando se está trabajando frente a una pantalla de ordenador el ritmo disminuye a 5 veces por minuto favoreciendo que la superficie ocular se reseque y genere sensación de ardor.

Síntomas

Una persona con astenopia puede presentar diversos síntomas: visión borrosa, visión doble, sensación de presión ocular, ojos cansados, molestia ante la luz, dolor, sensación de arenilla, sequedad, irritación, ojos rojos, sensación de quemazón, párpados pesados y lagrimeo.

También pueden observarse molestias generales, que van desde dolor de cabeza, náuseas y vértigo hasta rigidez y dolor en hombros, cuello, espalda, brazo, muñeca y mano. Estas molestias pueden surgir al final del día o de la jornada laboral.

Como prevenir

Ante cualquier síntoma de fatiga visual, la recomendación es acudir a un oftalmólogo, de manera que este realice un estudio detallado de la dolencia y pueda establecer el tratamiento a seguir. Sin embargo, los especialistas proponen algunas prácticas básicas, que ayudan a prevenir dichos síntomas:

  • Es fundamental tener buena luz a la hora de sentarse a trabajar frente al ordenador, ya que los altos contrastes de iluminación generan un mayor esfuerzo visual que puede provocar molestias asociadas.
  • Regule el brillo y contraste de las pantallas, pues a menor contraste mayor comodidad para los ojos.
  • Hacer pausas de unos 10 minutos por cada hora de trabajo, enfocando la visión sobre objetos a distancia, para de esta manera descansar la vista.
  • Mantenga los ojos lubricados, parpadeando repetidamente para evitar la sequedad. La utilización de lágrimas artificiales es un complemento eficaz para el tratamiento del ojo seco.
  • Mantenga las pantallas a un mínimo de 50 cm de distancia de los ojos.
  • Coloque todo el material de trabajo tan cerca de la pantalla como sea posible, para minimizar los movimientos de la cabeza y de los ojos y también los cambios de enfoque.

 

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Al trabajar frente al ordenador debe tener una silla con un respaldo adecuado que facilite sentarse en una postura equilibrada. Es importante que pueda regular la altura del asiento y la alineación del respaldo. La espalda debe estar recta, con los pies apoyados sobre un soporte y con una posición del tórax que permita respiraciones profundas.

 

Dr. Gustavo Vincent Pérez

Director Cedilás Oftalmología

 

Vuelta a la normalidad en las visitas al oftalmólogo

Si está planeando una visita a su oftalmólogo para un examen ocular de rutina o de urgencia, es normal que tenga dudas sobre si realizarla o no durante la pandemia del coronavirus (COVID-19). Sin embargo puede estar completamente tranquilo pues los oftalmólogos, al igual que todos los profesionales en medicina, practican normas estrictas de higiene y desinfección para evitar contagios.

La limitación de contacto físico entre las personas es clave para ayudar a reducir la diseminación del coronavirus. Los síntomas, tales como fiebre, tos y falta de aire, pueden aparecer entre 2 y 14 días después de que la persona haya tenido exposición al virus. Las pacientes con infecciones severas pueden desarrollar neumonía y hasta morir de esta enfermedad pulmonar.

A medida que las clínicas oftalmológicas comienzan gradualmente a programar visitas presenciales, los oftalmólogos protegerán la salud del paciente adoptando una serie de medidas. En la clínica notará una serie de cambios en los procedimientos de los exámenes oculares con respecto a visitas anteriores a la pandemia:

  • Uso obligatorio de mascarillas.
  • Desinfección de las manos con solución hidroalcohólica.
  • Mantenimiento en todo momento de la distancia de seguridad.
  • Restricción del número de pacientes para evitar aglomeraciones.
  • Evitar asistir acompañado si no es necesario.
  • En determinados casos el personal de la clínica puede tomarle la temperatura para asegurarse de que usted no tenga fiebre.
  • Su oftalmólogo utilizará mascarilla, guantes y otros artilugios de protección.
  • Los instrumentos estarán protegidos por pantallas y se realizarán labores de limpieza e higiene después del examen.
  • Si usted llega a la clínica con síntomas de enfermedad su oftalmólogo puede instruirle que regrese a casa o se ponga en contacto con un servicio de urgencias.

El coronavirus puede diseminarse a través de los ojos, de igual manera que lo hace a través de su boca o la nariz. Cuando alguien con coronavirus tose, estornuda o habla, partículas del virus pueden dispersarse en forma de aerosol desde la boca o nariz hacia la cara de otra persona. Es muy posible que esa persona inhale estas pequeñísimas gotas (gotículas) a través de su boca o nariz, pero también pueden entrar al organismo al ponerse en contacto con los ojos.

Existe la posibilidad de que el coronavirus cause una infección ocular (conjuntivitis), situación que no es común. Si esto sucede, no se alarme, comuníquese con su oftalmólogo y siga sus instrucciones. Tenga en cuenta que si la conjuntivitis es causada por un virus o bacteria, puede diseminarse si alguien toca la secreción pegajosa o acuosa de sus ojos, o si tocan objetos que hayan sido contaminados con dicha secreción.

Lave sus manos y utilice una solución hidroalcohólica con frecuencia. No comparta toallas, contenedores de líquidos o utensilios con otras personas. Proteja sus ojos al igual que sus manos, nariz y boca, ya que es una de las formas de desacelerar la diseminación del coronavirus.

Dr. Gustavo Vincent Pérez.

Cedilás Oftalmología

Conjuntivitis por coronavirus

La Academia Americana de Oftalmología informa que el nuevo brote de coronavirus podría causar entre otras afecciones una conjuntivitis viral, que se transmite por las gotículas generadas al toser o estornudar y se ponen en contacto con la conjuntiva infectándola.

Aunque la conjuntivitis no es uno de los síntomas más comunes del COVID-19, la Academia ha hecho una serie de recomendaciones a los oftalmólogos, para que actúen de forma rápida y eficiente ante la posibilidad de que ellos sean los primeros especialistas en evaluar a estos pacientes.

En este sentido explican, que los pacientes que presenten una conjuntivitis, unida  a síntomas respiratorios, y que además han viajado o estado en contacto con personas que hayan regresado de zonas con brotes activos, como China, Irán, Italia, Japón, Corea del Sur, etc. deberá descartarse la posibilidad de que estos pacientes padezcan el COVID-19

¿Qué es el coronavirus?

Los coronavirus son una amplia familia de virus que normalmente afectan sólo a los animales, aunque algunos tienen la capacidad de transmitirse de los animales a las personas. Pueden producir desde un resfriado común, hasta enfermedades más graves.

El COVID-19 es una enfermedad provocada por un nuevo tipo de coronavirus, denominado SARS-COV-2, que fue detectado por primera vez en diciembre de 2019 en la ciudad china de Wuhan. El COVID-19, puede derivar en infecciones respiratorias severas como la neumonía, los afectados experimentan síntomas como fiebre, tos, dificultad respiratoria o conjuntivitis, que pueden aparecer entre 2 y 14 días después de haber estado expuestos al virus. Además, según un análisis publicado en The Lancet, los pacientes pueden transmitir el virus incluso antes de experimentar síntomas.

A pesar de que este nuevo coronavirus al parecer no es tan grave como el SARS-COV, que se inició en China en noviembre de 2002, ni tan letal como el MERS-COV, detectado en 2012 en Arabia Saudita, se ha propagado rápidamente por una gran cantidad de países y han provocado un número significativo de muertes en todo el mundo.

Tratamiento:

No existe un tratamiento específico ni vacunas para el nuevo coronavirus (aunque se están empleando algunos antivirales que han demostrado cierta eficacia). Sin embargo, existen diversos tratamientos para controlar sus síntomas, por lo que la asistencia sanitaria es imprescindible, a la vez que mejora el pronóstico de la enfermedad.

Prevención:

De acuerdo con las indicaciones del Ministerio de Sanidad y de la Organización Mundial de la Salud, para protegerse del COVID-19 hay que seguir las medidas genéricas de protección frente a enfermedades respiratorias, como:

  • Lavarse las manos con frecuencia (lavado con agua y jabón o soluciones hidroalcohólicas).
  • Evitar el contacto estrecho con personas que muestren signos de afección respiratoria, como tos o estornudos.
  • Mantener una distancia de un metro aproximadamente con las personas con síntomas de infección respiratoria aguda.
  • Cubrirse la boca y la nariz con pañuelos desechables mascarillas al toser o estornudar.
  • Solicitar atención médica inmediata si se tiene fiebre, tos y dificultad para respirar.

Dr. Gustavo Vincent Pérez

Cedilás Oftalmología

Usar el smartphone en la oscuridad puede provocar ceguera temporal

Usar el teléfono móvil en la cama, en la oscuridad o en condiciones de poca iluminación, puede causar una disminución o pérdida temporal de la visión, según advirtieron expertos.

Un artículo publicado en The New England Journal of Medicine, estudia el caso de 2 pacientes que asistieron al Moorfields Eye Hospital en Londres después de experimentar episodios recurrentes de ceguera temporal. El primer caso involucró a una mujer de 22 años que había tenido problemas de visión en el ojo derecho por la noche durante varios meses. El segundo caso afectó a una mujer de 40 años que experimentó durante 6 meses una discapacidad visual en uno de sus ojos.

Cuando ambas pacientes fueron atendidas por especialistas en la Unidad de Neuroftalmología del hospital, se descubrió que los síntomas de ambas mujeres se desarrollaban minutos después de haber estado visualizando la pantalla de su teléfono inteligente mientras estaban acostadas en la oscuridad.

Investigaciones posteriores mostraron que ambas pacientes, generalmente miraban sus teléfonos móviles con un solo ojo mientras descansaban de lado, y que su otro ojo estaba cubierto por la almohada. Los expertos explican, que si bien un ojo se adaptó a la oscuridad, el otro se acostumbró a la luz brillante de la pantalla del teléfono. Cuando las mujeres volvieron a utilizar ambos ojos, el que había estado mirando la pantalla no pudo adaptarse a la oscuridad, lo que provocó la sensación de pérdida de visión.

Dos de los autores experimentaron la situación por sí mismos, mirando sus teléfonos inteligentes en la oscuridad con un solo ojo y descubrieron que les tomó varios minutos para recuperarse y adaptarse a la situación de oscuridad. Los expertos señalan que en la medida que los teléfonos inteligentes se fabrican cada vez más con pantallas más brillantes, es probable que este fenómeno se vuelva más común.

 

Dr. Gustavo Vincent Pérez

Fuente: The New England Journal of Medicine.

Cirugía Refractiva (Lasik Miopía)

Hasta hace pocos años los defectos refractivos, miopía, hipermetropía y astigmatismo, solo podían corregirse utilizando gafas o lentes de contacto. Las gafas suelen provocar aberraciones visuales, limitaciones en el campo de visión y en muchas ocasiones resultan incómodas o antiestéticas. Por otro lado las lentes de contacto, en un número importante de portadores no son bien toleradas, o surgen problemas a la hora de cumplir las necesarias medidas de higiene y mantenimiento. Actualmente estos defectos refractivos pueden corregirse utilizando uno de los más significativos avances tecnológicos dentro de la oftalmología, el Láser Excimer.

Técnica Quirúrgica

El LASIK (Laser Assisted in Situ Keratomileusis) es la técnica quirúrgica que utilizamos en la mayoría de nuestros pacientes y consta de tres pasos fundamentales:

  • Paso 1: Previa instilación de un colirio anestésico, se realiza un colgajo corneal con la ayuda de un anillo de succión y un aparato denominado microqueratomo automático.
  • Paso 2: Se levanta el colgajo corneal quedando expuestas las capas internas de la cornea.
  • Paso 3: Se activa el Láser Excimer que actúa sobre estas capas moldeándo la cornea de forma homogénea y eliminando los errores de refracción. A continuación se repone el colgajo corneal sin necesidad de suturas.

Indicaciones

Esta intervención debe realizarse en centros cualificados y por oftalmólogos con experiencia. Antes de su indicación formal se efectúa un examen oftalmológico completo que incluya, refracción, presión intraocular, campimetría, fondo de ojo, paquimetría y topografía corneal, para determinar si el paciente padece alguna enfermedad o alteración que contraindique la intervención, de esta manera reducimos drásticamente la posibilidad de complicaciones.

En términos generales el paciente debe reunir una serie de condiciones para ser candidato a la intervención:

  • Tener más de 18 años de edad.
  • Ser miope de 1 a 8 dioptrías o hipermétrope de 1 a 5 dioptrías con o sin astigmatismo asociado.
  • El defecto refractivo debe mantenerse estable durante al menos un año antes de la intervención.

Evolución y recuperación

La mayoría de los pacientes refieren visión borrosa inmediatamente después de la cirugía, sin embargo esta situación irá mejorando al cabo de unas cuantas horas, y transcurridos 2 ó 3 días ya se alcanza una buena visión.
Es habitual que durante las primeras horas de la intervención el paciente tenga los ojos ligeramente enrojecidos y con sensación de “arenilla”. No obstante estas molestias son leves y se controlan con la instilación de colirios antiinflamatorios y lágrimas artificiales.

Dr. Gustavo Vincent Pérez

 

Cedilás Oftalmología colabora con centros médicos

Cedilás Oftalmología es un centro autorizado por el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, ubicado en pleno centro de Barcelona, en la calle Balmes 7, a unos pocos metros de la Plaza Cataluña y conectado con casi todas las líneas de autobuses, metro, ferrocarriles y trenes.

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Cedilás colabora con oftalmólogos y centros médicos de la ciudad y alrededores, poniendo a su disposición todas las instalaciones y sus modernos equipos con la más avanzada tecnología. Dispone de un amplio horario de atención al público, de lunes a viernes de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas, excepto viernes tardes.

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Despachos Oftalmológicos:

Todos los despachos están completamente equipados y constan de los siguientes equipos: Unidad Oftalmológica – Lámpara de hendidura – Tonómetro de aplanación – Foróptero – Proyector de optotipos – Queratómetro – Lensómetro – Oftalmoscopio directo – Oftalmoscopio indirecto.

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Unidad de Tomografía Ocular:

Dispone de los siguientes equipos: Tomógrafo de Coherencia Óptica Spectralis SD-OCT.  Láser Azul (BluePeak) para el examen de Autofluorescencia de Fondo (FAF).  Tomógrafo Retiniano de Heildelberg HRT II.  Todos los equipos de esta unidad son de la casa Heidelberg Engineering.

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Unidad de Láser Ocular:

La integran equipos con la tecnología más moderna en láser oftálmico: Láser de Argón Visulas 532s y el Láser Nd Yag Visulas YAG III, ambos de la casa Carl Zeiss.

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Campimetría Computerizada:

Disponemos del más reciente avance tecnológico dentro del área diagnóstica, el Campímetro Computerizado Humphrey HFA3 850 de la casa Carl Zeiss, imprescindible para el diagnóstico y seguimiento de diversas patologías oculares, especialmente el glaucoma.

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Unidad de Refracción Ocular:

La componen los siguientes equipos: Oftalmómetro-Queratómetro computerizado (Humphrey) – Frontofocómetro computerizado (Humphrey) – Foróptero – Proyector de optotipos – Caja de pruebas, etc.

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Otros equipos disponibles:

  • Retinógrafo Topcon TRC–50 IA.
  • Retinógrafo Canon CF 60U.
  • Biómetro Optikon Bioline 580 AR.
  • Paquímetro Optikon Pacline 560 AR.
  • Equipos complementarios diversos.

 

Una de las finalidades de esta colaboración consiste en que los centros interesados puedan ampliar la oferta de las pruebas diagnósticas  que realizan. Nuestros oftalmólogos también realizan actividades asistenciales en los centros que lo solicitan.

Finalmente señalar, que Cedilás Oftalmología solo se ocupa de tareas asistenciales (pruebas, visitas, cirugías, etc.) todas las tareas administrativas son realizadas exclusivamente por el centro colaborador.

Si está interesado en esta propuesta o necesita información adicional, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

Cedilás Oftalmología – Balmes, 7 – Entresuelo – 08007 Barcelona – Tel. 93 302 6030 – info@cedilas.es 

Cirugía de la presbicia con lente intraocular multifocal

En el proceso de envejecimiento de los seres humanos se producen una gran cantidad de cambios, nuestros ojos, como parte de nuestro cuerpo, también se ven afectados por estas transformaciones que condicionan la calidad de la visión y empeoran con los años.

El cristalino es la parte del ojo que más se ve afectada por estos cambios y se manifiestan por dos alteraciones muy significativas, la primera, la presbicia o vista cansada, hace su aparición alrededor de los 40 años, como consecuencia del aumento de la rigidez y pérdida de flexibilidad del cristalino. Esta situación trae como consecuencia la imposibilidad de enfocar los objetos especialmente en visión próxima.

La segunda alteración que afecta nuestros ojos son las cataratas, se presentan debido a la  por opacificación progresiva del cristalino, que es una lente situada en el interior del ojo, inmediatamente por detrás del iris y la pupila. Esta pérdida de transparencia trae como consecuencia una disminución de la agudeza visual, ya que impide o dificulta el paso de los rayos de luz hacia el interior del ojo para que puedan ser enfocados sobre la retina.

Actualmente disponemos de una técnica quirúrgica que soluciona de forma conjunta y permanente estas afecciones oculares ocasionadas por la edad, se trata de la cirugía de la presbicia o vista cansada con o sin catarata asociada. La técnica consiste en sustituir el cristalino por una lente intraocular multifocal capaz de realizar las funciones de enfoque en todas las distancias.

 

     

 

La lente intraocular que se implanta, es una lente trifocal diseñada para corregir la visión de forma similar a la de un cristalino natural, permitiendo enfocar y ver con claridad las imágenes situadas en diferentes distancias: cerca, intermedia y lejana.

La visión cercana se sitúa en distancias inferiores a 50 cm., es la distancia habitual de lectura, escritura, uso del móvil, etc.

La visión intermedia se sitúa a una distancia de entre 50 cm. y 1 metro, se corresponde con la distancia en la que utilizamos un ordenador, utensilios de cocina, etc.

La visión lejana, comprende distancias superiores a 1 metro, son las distancias en que solemos ver la televisión, conducir, etc.

Por la experiencia acumulada en los últimos años se puede afirmar, que la cirugía de la presbicia con lente intraocular trifocal es una técnica fiable y segura, que se realiza de forma ambulatoria, con anestesia tópica, sin necesidad de suturas, la duración es de unos 20-30 minutos y la recuperación visual es rápida.

Cedilás Oftalmología

Como detectar la miopía en niños

Cuando un niño no tiene una buena visión, generalmente no es consciente de que padece un problema visual. Por esta razón es muy importante que a partir de los 4 años de edad, los padres en casa  y los maestros en la escuela estén pendientes por si existiera alguna señal de alerta que indique que el niño tiene algún defecto refractivo, en este caso miopía. La miopía es un defecto refractivo en el que el ojo es de mayor tamaño de lo habitual para la edad. Como consecuencia, el niño pierde capacidad para la visión de lejos, y suele ser progresiva.

La detección precoz de estos defectos es fundamental en los primeros años de vida cuando se desarrolla nuestro sistema visual. En el pasado no era frecuente ver a un niño con gafas como consecuencia de la miopía. Hoy en día ocurre lo contrario, la miopía es uno de los problemas visuales más comunes y suele evolucionar más allá de la adolescencia. Si no es detectada a tiempo puede ser una de las principales causas de fracaso escolar.

Causas de miopía en niños:

  • Genéticas: la miopía es hereditaria en la mayoría de las situaciones. Se ha comprobado que los padres con miopía tienen más probabilidad de que sus hijos sean miopes.
  • Factores ambientales: la digitalización de la época moderna también ha agudizado la aparición de los defectos refractivos ya desde la infancia por el uso prolongado de los dispositivos móviles, ordenadores o tablets. Un estudio llevado a cabo en China concluyó que en niños de primaria que pasaban 40 minutos adicionales al aire libre tenían un 23% menos de probabilidad de sufrir miopía que los que no lo hacían.

 Síntomas de miopía en niños:

  • Se quejan de que no ven bien la pizarra en el colegio.
  • Se sientan muy cerca de la televisión.
  • Cierran mucho los ojos para ver mejor.
  • No reconocen bien a las personas hasta que las tienen cerca.
  • Dibujan figuras grandes para verlas mejor.
  • Se acercan mucho a los libros para leer.
  • Suelen tener problemas de aprendizaje escolar.

Ante cualquiera de estos síntomas es importante acudir a un oftalmólogo para realizar una valoración visual completa y determinar si necesita algún tipo de corrección óptica (gafas). De esta manera podemos evitar, en la medida de lo posible, la progresión del defecto visual, o bien, problemas de aprendizaje.

Dr. G. Vincent Pérez

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