El pegamento de las pestañas postizas puede afectar los ojos

Están de moda las extensiones de pestañas, las hay sintéticas, de seda y hasta de visón, con cristales de Swarovski o con perlas, de diferente extensión y curvatura. Pueden tener una longitud de 9 a 16 milímetros y grosores a partir de 0,07 milímetros. Estas pestañas postizas pueden ofrecer una mirada más intensa y seductora, pero hay que tener mucho cuidado con el pegamento.

Algunos de estos pegamentos que se utilizan para colocar las extensiones contienen compuestos químicos como el formaldehído, que pueden causar reacciones alérgicas. Cada vez son más frecuentes los casos de mujeres que acuden al oftalmólogo con inflamación de párpados, conjuntivitis o lesiones en la córnea.

Hay que tener muy en cuenta si la persona tiene un perfil alérgico, si el pegamento que se usa no es el adecuado, o simplemente que la higiene del centro donde las colocan o los instrumentos que se utilizan no sean los adecuados. Por otro lado, el peso de las extensiones también puede causar problemas y provocar el efecto contrario al deseado, que es la pérdida de las pestañas naturales. Últimamente los casos de afecciones oculares por las pestañas están aumentando en España, pero son el Reino Unido y Japón los que cuentan con más casos descritos.

Esteticistas consultados sobre este tema, coinciden con los oftalmólogos en lo relacionado con el pegamento, recomiendan que estén certificados y testados y advierten que las personas alérgicas son además muy sensibles a este tipo de productos, que pueden provocar descamación o inflamación del párpado. Por esta razón recomiendan preguntar siempre al cliente si padece algún tipo de alergia.

La fatiga visual, un síndrome ocular global

 

Es una realidad que cada vez con más frecuencia las pantallas de diversos equipos y herramientas de trabajo como ordenadores, smartphones y tabletas, ocupan un lugar de protagonismo en la vida cotidiana de las personas. Y también es cierto que la inclusión de estas tecnologías se traduce en un avance importante en las comunicaciones y en la agilización del trabajo cotidiano.

Sin embargo, el uso excesivo de estos aparatos aumenta las posibilidades de desarrollar fatiga visual o astenopia, patología catalogada como el síndrome del mundo contemporáneo, ya que se trata de un conjunto de síntomas provocados por la alta exposición de los ojos a dichos equipos.

De hecho, la fatiga visual es ya una afección reconocida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dentro del grupo de enfermedades laborales. Diversos estudios estiman que esta patología constituye el problema laboral más frecuente en los países desarrollados, sin duda por el uso extendido de la visión próxima y las pantallas digitales en los centros de trabajo.

Parpadear para lubricar

La función visual es una actividad en la que se hace necesaria la conjunción de muchos y variados factores. En ocasiones, aunque la agudeza visual es correcta, se tiene la sensación de que la visión no es cómoda, sobre todo, en distancias cortas o intermedias, esta sintomatología con frecuencia es debida a la astenopia. A pesar de que este término significa visión débil, no se refiere a la disminución de la función visual propiamente, sino a las molestias causadas por un esfuerzo voluntario del aparato visual para acomodar y ajustar la visión.

Según los expertos, las personas que trabajan con pantallas, disminuyen considerablemente la frecuencia de parpadeo, el cual tiene como principal función lubricar el ojo. El ritmo normal de parpadeo es de una media de 20 veces por minutos, sin embargo cuando se está trabajando frente a una pantalla de ordenador el ritmo disminuye a 5 veces por minuto favoreciendo que la superficie ocular se reseque y genere sensación de ardor.

Síntomas

Una persona con astenopia puede presentar diversos síntomas: visión borrosa, visión doble, sensación de presión ocular, ojos cansados, molestia ante la luz, dolor, sensación de arenilla, sequedad, irritación, ojos rojos, sensación de quemazón, párpados pesados y lagrimeo.

También pueden observarse molestias generales, que van desde dolor de cabeza, náuseas y vértigo hasta rigidez y dolor en hombros, cuello, espalda, brazo, muñeca y mano. Estas molestias pueden surgir al final del día o de la jornada laboral.

Como prevenir

Ante cualquier síntoma de fatiga visual, la recomendación es acudir a un oftalmólogo, de manera que este realice un estudio detallado de la dolencia y pueda establecer el tratamiento a seguir. Sin embargo, los especialistas proponen algunas prácticas básicas, que ayudan a prevenir dichos síntomas:

  • Es fundamental tener buena luz a la hora de sentarse a trabajar frente al ordenador, ya que los altos contrastes de iluminación generan un mayor esfuerzo visual que puede provocar molestias asociadas.
  • Regule el brillo y contraste de las pantallas, pues a menor contraste mayor comodidad para los ojos.
  • Hacer pausas de unos 10 minutos por cada hora de trabajo, enfocando la visión sobre objetos a distancia, para de esta manera descansar la vista.
  • Mantenga los ojos lubricados, parpadeando repetidamente para evitar la sequedad. La utilización de lágrimas artificiales es un complemento eficaz para el tratamiento del ojo seco.
  • Mantenga las pantallas a un mínimo de 50 cm de distancia de los ojos.
  • Coloque todo el material de trabajo tan cerca de la pantalla como sea posible, para minimizar los movimientos de la cabeza y de los ojos y también los cambios de enfoque.

 

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Al trabajar frente al ordenador debe tener una silla con un respaldo adecuado que facilite sentarse en una postura equilibrada. Es importante que pueda regular la altura del asiento y la alineación del respaldo. La espalda debe estar recta, con los pies apoyados sobre un soporte y con una posición del tórax que permita respiraciones profundas.

Que hacer frente a un orzuelo

 

Si tienes una inflamación alrededor del ojo, parecida a un grano o acné, puede tratarse de un orzuelo. Aunque no suele ser una afectación grave, sí puede causar molestias como picor, sensación de cuerpo extraño y dolor. Antes de aplicar cualquier remedio casero, o de cometer el error de “exprimirlo” por tu cuenta, conoce las recomendaciones de los oftalmólogos y evita complicaciones por una “mala” higiene

No se puede dar por hecho que todo “grano” en el párpado es un orzuelo, ya que hay otras afecciones con apariencia similar. Se debe descartar la posibilidad de un tumor en el párpado, que en la mayoría de los casos suele ser benigno, y se caracteriza por ser indoloro y aumentar de tamaño lentamente. La principal diferencia con los tumores es que los orzuelos aparecen y desaparecen a los pocos días, provocan molestias e incluso dolor intenso, mientras que los tumores palpebrales apenas producen síntomas.

Dada la sensibilidad característica de la zona, si los hábitos de higiene son incorrectos, puede darse vía libre a una infección bacteriana en las glándulas palpebrales. Los orzuelos también pueden asociarse a patologías como blefaritis (inflamación del borde del párpado), triquiasis (alteración en la dirección de crecimiento de las pestañas) o ectropión cicatrizal (eversión del párpado hacia afuera) y también a enfermedades de la piel como el acné o la rosácea.

Cuando los síntomas coinciden con los de un orzuelo, se espera que al cabo de dos semanas el “grano” empiece a drenar de manera espontánea. Si no se resuelve y sigue persistiendo, suele tratarse de un orzuelo interno con tendencia a cronificarse y convertirse en un quiste (chalazión).

Cualquier tratamiento indicado para los casos crónicos debe ser prescrito y supervisado por un especialista, quien además realizará un seguimiento de su evolución. Ante un episodio severo, puede requerir utilizar antibióticos vía oral y/o indicar una intervención quirúrgica.

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La principal recomendación que cualquier persona puede hacer desde casa es aplicar calor húmedo, con una compresa tibia (gasa, toallita o un pañuelo) y masajear suavemente la zona del párpado. Si el orzuelo no mejora con estos cuidados, o si aumenta de tamaño, se debe consultar a un oftalmólogo.

 La higiene palpebral debe realizarse siempre, no solo cuando ya ha aparecido el orzuelo sino para prevenirlo, especialmente en personas con blefaritis, que son las que tienen mayor propensión a padecer esta patología.

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